Tartamudez, causas y tratamiento

Derrotando a la tartamudez: Día Internacional de la Disfemia

Tartamudez, causas y tratamientoBajo este título el diario digital ‘Ahora Valencia’ publica este artículo escrito por Argentina Marquina, responsable de comunicación del Centro de Logopedia, Psicología Clínica y Psicopedagogía Ortofón, en alusión al Día Internacional de la Disfemia que se celebraba el 22 de octubre.

“Demóstenes fue uno de los más grandes oradores de la historia. Sin embargo, el famoso ateniense creció teniendo que enfrentarse a su tartamudez y al rechazo que ésta provocaba en muchos de sus contemporáneos, que aseguraban que jamás podría dedicarse al discurso y la oratoria. Pero Demóstenes perseguía su sueño y se empeñó a fondo en su objetivo. Para reforzar su voz, practicaba en la playa hablando con piedrecitas en la boca hasta que se le podía oír entre el ruido de las olas. También subía por colinas cargando peso en el pecho para aumentar su capacidad pulmonar. Su tenacidad hizo que pasará a la Historia como uno de los oradores más relevantes y como un destacado político ateniense”.

¿Qué es la tartamudez?

La tartamudez o disfemia es un trastorno del ritmo del habla que se caracteriza por disfluencias (falta de fluidez verbal) que consisten en repeticiones y prolongaciones verbales y dificultad para iniciar la oración. Todo ello se produce a pesar de que la persona sabe lo que quiere expresar. Al resultar imposible de eludir esta circunstancia, el afectado reacciona con conductas de esfuerzo y tensión para hablar y con comportamientos de evitación. Todo esto provoca importantes repercusiones negativas a nivel escolar, social y laboral. Sin embargo, una intervención temprana nos ayudará a evitar que el problema se consolide.

Mi “peque” balbucea, ¿qué hago?

Que no cunda el pánico. Es normal que los niños entre 2 y 4 años no dispongan de una fluidez total y cometan errores al hablar. También son habituales los titubeos o las repeticiones de palabras. Son síntomas que se encuentran dentro de la normalidad y que suelen desaparecer de forma espontánea. Sin embargo, otras faltas de fluidez, aunque parecidas, pueden ser preocupantes e indicar tartamudeo. Suelen manifestarse a través de las repeticiones de sonidos, de sílabas, alargando un sonido durante algunos segundos, con bloqueos o interrupciones, realizando silencios tensos entre palabras, con cambios bruscos en el volumen y el tono… Es importante saber que estos errores o disfluencias pueden ser señales de alarma que nos advierten de que algo está fallando en la forma de hablar del pequeño.

“En la película El discurso del rey, Jorge VI comienza a tartamudear a los cuatro años y lucha con ese problema durante toda su vida. Este oscarizado film ha vuelto a poner de manifiesto un trastorno que existe desde la más remota antigüedad”.

Actualmente, la prevalencia del trastorno en la población es del 0,75% aunque en edad preescolar es del 5%. Estos casos han de ser identificados lo antes posible para no causar dificultades en la conducta comunicativa. Las niñas resuelven el problema con más facilidad. Los pediatras son elemento clave en la prevención, dirigiendo a estos niños con riesgo a especialistas en el tratamiento de la tartamudez: los logopedas y los psicólogos.

Artículo “Derrotando a la tartamudez: Día Internacional de la Disfemia” publicado por Ahora Valencia: www.ahoravalencia.es/tartamudez-disfemia/136921

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