El TDAH suele definirse por tres conjuntos de síntomas básicos: hiperactividad, falta de atención e impulsividad. A la hora de hacer el diagnóstico, se exige la presencia de una serie de síntomas en estos conjuntos, por ejemplo la desatención, la hiperactividad y impulsividad.

La desatención.- no prestar suficiente atención a los detalles, poca capacidad para mantener por mucho tiempo la atención en tareas, juegos, etc., parecen no escuchar cuando se les habla, no suelen seguir las instrucciones de las tareas (que suelen dejar sin terminar), dificultades para organizar trabajos y actividades, evitan actividades que requieren continuo esfuerzo mental, son descuidados y suelen perder objetos y se distraen fácilmente con tareas irrelevantes.

La hiperactividad.- mueven en exceso manos o pies, les resulta difícil mantenerse quietos cuando están sentados, corren, saltan, trepan o se mueven en exceso en situaciones en las que no es apropiado, les resulta difícil jugar de manera tranquila, hablan en exceso, etc.

La impulsividad.- suelen contestar antes de que se termine de preguntarles, les cuesta guardar turno en juegos u otras actividades, se entrometen en las actividades de otros o conversaciones de adultos, etc.

A pesar de que uno de los síntomas básicos es la hiperactividad, muchos niños no la presentan, siendo sus principales problemas de falta de atención e impulsividad. Según el DSM-IV, dependiendo de qué síntomas predominen, habrían tres tipos de trastorno:

  • Con predominio del déficit de atención.
  • Con predominio de la hiperactividad e impulsividad.
  • Tipo combinado (déficit de atención e hiperactividad)

Este vídeo nos ayudará a comprender mejor la base del trastorno y los síntomas que provoca: