El miedo se considera una respuesta de activación fisiológica normal provocada por hechos dañinos y amenazantes, que capacita al organismo para reaccionar ante una situación de peligro. Son instintivos y universales, sin aprendizaje previo.

La mayoría de estos miedos suelen ser transitorios, aparecen en niños de edad similar y no suelen interferir en el funcionamiento psicológico cotidiano.

Por otro lado estarían las fobias; éstas no necesariamente aparecen en niños de edad similar, no son tan transitorias y sí interfieren en el funcionamiento psicológico cotidiano; las más frecuentes suelen ser a animales, oscuridad, dormir solos, dentistas, médicos, etc.

Durante la infancia se produce una evolución de los miedos característica del desarrollo humano normal, que proporcionan al niño medios de adaptación a diversos estresores vitales:

  • Incomodidad dolor y sonidos agudos y repentinos provocan inquietud en el bebé.
  • Miedo a los extraños entre los 8-12 meses.
  • Miedo a la oscuridad, a los seres imaginarios y a los animales.
  • De seis a nueve años miedos asociados a situaciones que implican daño físico y miedo al fracaso o a hacer el ridículo.
  • En adolescencia, miedos relacionados con situaciones sociales.

La ansiedad ante ellas puede expresarse llorando, mediante rabietas, parálisis, abrazándose a alguien que les de seguridad, etc. .

Las fobias pueden remitir espontáneamente entre uno y cuatro años por maduración cognitiva y experiencias de aprendizaje.No obstante, si los miedos o las fobias persisten demasiado tiempo o producen un importante malestar en el niño, es necesario acudir a un especialista para que valore la situación y pueda intervenir con el niño en reducir tales miedos y fobias.