Mucha gente tiende a identificar exclusivamente el fracaso escolar con los suspensos, lo cual es incorrecto, ya que si existe una consonancia entre las capacidades intelectuales y el rendimiento personal, no se puede hablar de fracaso escolar, aunque las notas sean bajas.

Hablamos de fracaso escolar cuando el alumno no consigue los objetivos propuestos para su nivel y edad y existe un desaprovechamiento real de sus recursos intelectuales, lo cual suele tener como consecuencia una aptitud negativa ante el aprendizaje.

También puede darse como consecuencia de las dificultades en el aprendizaje acumuladas por el niño a lo largo de varios cursos, e incluso puede ser un síntoma de dificultades sociales o emocionales del niño. Para poder hallar la causa o causas del fracaso escolar, habrá que realizar un análisis profundo del niño, a nivel personal, familiar, social, cultural, económico así como escolar para poder intervenir de forma eficiente en aquellas áreas deficitarias.