Las rinolalias orgánicas se producen cuando la estructura influye en el sonido de la voz.
En el complejo proceso del habla, la voz se moldea al pasar por nuestras cavidades de resonancia: la faringe, la boca y la nariz.

El equilibrio entre el flujo de aire oral y nasal es regulado por un mecanismo preciso y dinámico: el mecanismo velofaríngeo, esencialmente el velo del paladar.
Este velo actúa como una compuerta que se abre y se cierra rápidamente para dirigir la columna de aire.
Mientras que la rinolalia funcional obedece a un mal hábito muscular sin causa anatómica aparente, la rinolalia orgánica se produce cuando existe una alteración física, estructural o neurológica que impide que este mecanismo de cierre trabaje de forma eficiente.
El problema no reside en la intención de hablar, sino en las herramientas anatómicas disponibles para hacerlo.
La causa raíz de las rinolalias orgánicas: Insuficiencia y anomalías estructurales.
El término clínico que mejor define la causa de la rinolalia orgánica es la insuficiencia velofaríngea (IVF), que describe la incapacidad del velo del paladar (velo) y las paredes de la faringe (faringe) para contactar y sellar el paso de la cavidad oral a la nasal durante la emisión de los sonidos no nasales.
Las causas de esta insuficiencia son variadas y siempre tienen un componente médico o estructural de base:
- Malformaciones congénitas: La más reconocida es la fisura labio-palatina (labio leporino y/o paladar hendido). Aunque el paladar se repare quirúrgicamente, la musculatura velar puede no recuperar su longitud o movilidad óptimas, dejando un espacio residual por donde el aire escapa hacia la nariz.
- Deterioro neurológico: Lesiones o enfermedades que afectan los nervios craneales responsables de inervar la musculatura del velo, como ciertos accidentes cerebrovasculares (ACV) o parálisis, pueden causar una disminución de la movilidad del velo.
- Secuelas iatrogénicas: Algunas intervenciones quirúrgicas en la zona orofaríngea o nasal, como adenoidectomías o cirugías oncológicas, pueden alterar la anatomía de forma residual, provocando una fuga de aire incontrolada.

La hipernasalidad como manifestación principal.
El resultado más común de la insuficiencia velofaríngea es la rinolalia abierta orgánica (Hipernasalidad). En esta condición, se produce un escape incontrolado de aire por la nariz al intentar pronunciar vocales y consonantes orales (como la /s/, /p/, /t/, /k/).
Esto genera dos problemas principales:
- Voz «gangosa»: El timbre de la voz adquiere una resonancia excesivamente nasal.
- Debilidad articulatoria: El escape de aire por la nariz impide acumular la presión necesaria en la boca para producir fonemas explosivos (como la /p/ o /t/) o fricativos (como la /f/ o /s/). Esto lleva a menudo a la aparición de articulaciones compensatorias, donde el paciente sustituye los fonemas débiles por sonidos producidos en la garganta (cierre glótico) o en la faringe para intentar compensar la falta de presión oral.
Existe también la rinolalia cerrada orgánica (Hiponasalidad), donde la resonancia nasal es insuficiente.
Aunque el mecanismo velofaríngeo funcione correctamente, existe una obstrucción física permanente en la cavidad nasal (pólipos, hipertrofia de adenoides o cornetes) que impide el paso del aire para los fonemas nasales (/m/, /n/, /ñ/), haciendo que estos suenen de forma similar a sus homólogos orales (/b/, /d/).
El enfoque logopédico y la colaboración multidisciplinar.
El tratamiento de la rinolalia orgánica exige, de manera imprescindible, un enfoque multidisciplinar. La intervención logopédica no puede ser eficaz si no se aborda primero la causa estructural.
En Grupo Motyva, nuestros logopedas trabajan en estrecha colaboración con el equipo de Medicina General y otras especialidades como Traumatología (en el caso de lesiones craneofaciales), para garantizar que la solución médica o quirúrgica sea la más adecuada y se realice en el momento óptimo.
El rol del logopeda en este proceso es esencial:
- Evaluación pre-quirúrgica: Determinación precisa de la función velofaríngea, identificación de los patrones compensatorios y establecimiento de las expectativas de rehabilitación.
- Rehabilitación post-quirúrgica: Una vez reparada la estructura, el logopeda interviene para reeducar la nueva anatomía. El objetivo es eliminar las articulaciones compensatorias que el paciente ha automatizado durante años y establecer un patrón de habla funcional y natural.
- Entrenamiento auditivo y articulatorio: Se trabaja la discriminación auditiva (para que el paciente identifique cuándo su voz suena correctamente) y se entrena la articulación correcta de los fonemas que antes estaban alterados por la falta de presión oral.
Abordar la rinolalia orgánica con la experiencia y coordinación de un equipo multidisciplinar es la única vía para conseguir que la comunicación no solo sea funcional, sino que también fluya con la claridad y la proyección que la persona merece.