Sin duda, es todo un reto poder cantar con una mascarilla, especialmente a la hora de  respirar con rapidez y de mover libremente y sin dificultades las mandíbulas y músculos faciales. Por otra parte, es habitual que los intérpretes de instrumentos de viento puedan expulsar gotas de saliva a través del aire expirado. Afortunadamente, una empresa valenciana ha lanzado unas mascarillas especiales para proteger a cantantes y músicos, un innovador utensilio protector que posee la cualidad de dejar libertad a los sonidos mientras impide el paso de las pequeñas gotas de saliva.

Este producto, diseñado por una empresa química valenciana vinculada al mundo de la música, cuenta con las certificaciones técnico-sanitarias necesarias para proteger durante este tiempo de pandemia, por lo que ya son muchos los coros, bandas de música, cantantes y diferentes artistas que se han interesado por estas mascarillas.

Conversamos con Pedro Rodríguez, propietario de la empresa que ha lanzado este innovador material para cantantes y bandas de música:

Sin duda, es todo un reto poder cantar con una mascarilla. ¿Cómo surge la idea de crear estas mascarillas especiales para cantantes e instrumentistas de viento?

Iniciamos en nuestra empresa la actividad de fabricar desinfectantes específicos para el mundo de la música por las facilidades dadas por el Ministerio de Sanidad para ello merced a las necesidades de la población generadas por la pandemia. Somos químicos que tenemos una gran relación con el mundo de la música y sabíamos que no había nada en el mercado para desinfectar instrumentos musicales que suelen ser muy delicados. Conseguida una serie de productos desinfectantes que pueden verse en nuestra web y tienda online sanimusic.net, dimos un paso más: buscar mascarillas para nuestro catálogo. Nos encontramos con una mascarilla que nos dio la sensación desde el primer momento, tras haber cantado 22 años en un coro, que serviría para cantar. Así fue. El secreto está en que tiene una respirabilidad (fuerza que tiene que hacer el aire para atravesarla) de las más bajas del mercado.

Sabemos que cumplen con todos los requisitos sanitarios, pero, ¿cómo funcionan?  ¿Cómo se consigue una perfecta transmisión de la voz a la vez que se previene el contagio?

Se trata de un tejido a base de polipropileno con un tipo de perforación estudiada para que no lo atraviese el agua. Al no atravesarlo el agua, no pasa la saliva, y con ella el virus. Sin embargo, sus poros sí que dejan pasar el aire, por eso su buena respirabilidad.

¿Con qué material están elaboradas y qué aspectos técnicos se han tenido en cuenta para crearlas?

Tienen 4 capas de polipropileno. De esta manera llegan a una protección bacteriana y vírica de más del 96%. Además, su diseño, permite que movamos la mandíbula sin arrastrar la mascarilla, lo que es fundamental para cantar con ellas.

Sabemos que están siendo utilizadas con éxito por aficionados y profesionales del mundo de la música. ¿Qué beneficios están destacando tras su uso? ¿Cómo describen su experiencia de canto e interpretación con estas mascarillas?

Sencillamente, lo que dice quien las usa es que “con esto se puede respirar”. Echan de menos las gomas de sujeción, porque la gente está acostumbrada a las gomas en las orejas, pero precisamente el secreto de poder cantar es la forma de la que estira su diseño de la pieza en su conjunto. Por ello este diseño está patentado como modelo de utilidad.

Hemos sabido que todo lo que se recaude con la venta de estas mascarillas se destinará a la Fundación Partitura y Territorio. ¿Puede ampliarnos esta cuestión?

Pues a estas alturas a nadie le extraña que haya empresas que cedan alimentos a bancos de alimentos o que planten árboles en zonas que necesitan repoblación. Nosotros, los que trabajamos en esta empresa, tenemos casi todos una relación especial con la música, sobre todo a nivel aficionado, y por ello hemos decidido que sea así. Pero no confundamos los términos, no todo lo que se recaude con la venta, sería imposible, sino todos los beneficios obtenidos. Las personas que trabajan en la empresa tienen que cobrar, y los gastos y los materiales hay que pagarlos. Después, el beneficio empresarial que quede va a parar íntegro a la fundación.

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