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Disfonías infantiles

Las disfonías infantiles como una voz ronca, son ¿un rasgo inocente o una señal de alerta?

Es un sonido casi familiar en cualquier patio de colegio o parque infantil: la voz forzada, áspera y quebrada de un niño que juega o llama a sus amigos.

Disfonia infantil, gritar

Con frecuencia, esta ronquera se normaliza, asumiendo que es ‘porque grita mucho’ o, simplemente, que ‘es su voz’. Sin embargo, la disfonía infantil es una alteración que merece atención y que rara vez debe considerarse ‘normal’.

Cuando hablamos de disfonía infantil, nos referimos a cualquier alteración en la calidad de la voz del niño (ronquera, voz soplada, fatiga al hablar) que se prolonga en el tiempo y no está ligada a un proceso catarral agudo.

A diferencia de muchas disfonías en adultos, la causa predominante en los niños es casi siempre la misma: el abuso vocal.

Los niños, por su propia naturaleza, viven en un entorno de alta demanda vocal. Gritan en el patio, compiten por la atención, imitan sonidos de dibujos animados o superhéroes con voces forzadas y, en general, no tienen conciencia de la higiene vocal.

El origen de las disfonías infantiles.

Es habitual que el niño con disfonía sea un perfil extrovertido, líder en los juegos, activo y, a menudo, en un entorno familiar o escolar donde el nivel de ruido ambiental es elevado, obligándole a competir para ser oído.

Este sobreesfuerzo vocal constante no es gratuito. Al igual que un mal uso funcional en el adulto, este comportamiento en el niño provoca un traumatismo repetitivo en las cuerdas vocales. La laringe infantil es más pequeña y delicada, por lo que es especialmente vulnerable.

Disfonía infantil, la importancia de la hidratación

Este maltrato vocal continuado suele derivar en la lesión orgánica más común en la infancia: los nódulos vocales. Son pequeños engrosamientos, similares a ‘callos’, que se forman en ambas cuerdas vocales justo en el punto de máximo impacto.

Estos nódulos impiden que las cuerdas cierren correctamente, provocando que la voz suene ronca, soplada y que el niño necesite hacer aún más esfuerzo para producir sonido, perpetuando el ciclo.

El desafío de la intervención.

El principal desafío de la disfonía infantil no es el diagnóstico, sino el tratamiento. ¿Cómo se le pide a un niño de seis años que ‘no grite’?

Aquí, el enfoque debe ser integral y, como defendemos en programas como Motyva Kids, debe involucrar activamente a la familia. La intervención logopédica en niños rara vez se basa en órdenes directas, sino en la reeducación a través del juego.

El logopeda se convierte en un guía que enseña al niño, de forma lúdica, a gestionar su voz. Se trabajan aspectos clave como:

    1. Conciencia corporal y respiratoria: Mediante juegos de soplo, burbujas o velas, se enseña una respiración costo-diafragmática correcta que sirva de apoyo a la voz, en lugar de forzar la garganta.
    2. Identificación de la tensión: Se usan metáforas (jugar a ser un muñeco de trapo frente a un robot) para que el niño aprenda a diferenciar y relajar la tensión en cuello y hombros.
    3. Reducción del esfuerzo: Se enseñan ‘trucos’ para llamar la atención sin gritar (usar un silbato, aplaudir) y se practica la proyección vocal saludable.
    4. Higiene vocal: Aquí es donde la familia es crucial. Se deben modificar dinámicas en casa: bajar el volumen de la televisión, hablar por turnos sin interrumpirse, asegurar una buena hidratación y evitar el carraspeo.

Intervención en la disfonía infantil.

¿Por qué es importante tratar las disfonías infantiles?

Ignorar una disfonía infantil pensando que ‘ya se le pasará con la edad’ puede tener consecuencias.

Si no se corrigen los patrones de abuso vocal, los nódulos pueden volverse más fibróticos y rígidos, requiriendo en el futuro una intervención quirúrgica (microcirugía laríngea).

Además, una voz disfuncional puede afectar al niño en su desarrollo social o, si la fatiga es mucha, incluso en su participación en clase.

En definitiva, la voz ronca de un niño no es un simple rasgo de su personalidad. Es, en la mayoría de los casos, el síntoma visible de un comportamiento vocal inadecuado que ha generado una lesión.

Su abordaje temprano, combinando la pericia del otorrinolaringólogo para el diagnóstico y la intervención lúdica y familiar del logopeda, es la clave para asegurar la salud vocal del niño en el presente y en su vida adulta.

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