En el calendario de la salud y el desarrollo infantil, el 14 de mayo está marcado con un color especial, habitualmente el azul. Es el Día mundial de concienciación sobre la apraxia del habla infantil.
Es una fecha que trasciende la mera efeméride para convertirse en una jornada de reivindicación y visibilidad.
Para las familias y profesionales que convivimos con este diagnóstico, este día representa la oportunidad de explicar a la sociedad que la dificultad para hablar no siempre es cuestión de ‘querer’, sino de ‘poder’ planificar el movimiento.
Unidos bajo el mismo lema.
Cada año, la comunidad internacional se une bajo lemas que buscan sensibilizar sobre esta realidad. Uno de los mensajes más potentes y vigentes que resuena en estas campañas es ‘Cada niño merece una voz’.
Sin embargo, recientemente el foco se ha ampliado hacia la importancia del entorno con conceptos como ‘Creando conexiones en la comunidad’.
Este enfoque nos recuerda que la terapia no termina en la puerta de la consulta; el verdadero reto es construir una red social —escuela, parque, familia extensa— que comprenda y apoye al niño en su desafío comunicativo.
¿Por qué es necesario un día específico?
A menudo, la apraxia se confunde con otros retrasos del lenguaje más comunes, lo que puede llevar a estrategias de intervención poco efectivas en los primeros años, que son vitales para la plasticidad cerebral.
La apraxia del habla infantil es un trastorno motor de origen neurológico. Imaginemos por un momento que nuestro cerebro es un director de orquesta y los músculos de la boca son los músicos.

Imaginemos una orquesta.
En la apraxia, los músicos están sanos y tienen sus instrumentos listos, pero la partitura que envía el director llega borrosa o desordenada. El niño sabe exactamente qué quiere decir, pero la coordinación precisa para ejecutar esos sonidos falla.
Celebrar el 14 de mayo nos permite poner el acento en estas diferencias cruciales. Nos ayuda a explicar por qué un niño puede decir una palabra perfectamente un martes y no ser capaz de repetirla el miércoles.
Esta inconsistencia no es capricho ni falta de atención; es el sello distintivo de la dificultad en la planificación motora.
Más allá del diagnóstico: la intervención.
La divulgación en este día también cumple una función esperanzadora. Queremos transmitir que, con el abordaje adecuado, el pronóstico es positivo.
La evidencia clínica respalda terapias basadas en los principios del aprendizaje motor: sesiones frecuentes, repetición sistemática y un feedback muy específico.
No se trata solo de ‘aprender a hablar’, sino de enseñar al cerebro nuevas rutas para conectar la intención con el movimiento.
Desde Grupo Motyva, nos sumamos a este 14 de mayo con la convicción de que la información veraz es la primera herramienta terapéutica.
Entender qué es la apraxia nos permite dejar de juzgar los silencios o los errores del niño y empezar a valorar el inmenso esfuerzo cognitivo que realiza cada vez que intenta comunicarse con nosotros.