La mordida abierta es la ausencia de contacto entre los dientes antagonistas, es decir, cuando no existe contacto entre los dientes superiores e inferiores y, en consecuencia, se presenta una incapacidad para cerrar completamente la boca con los dientes quedando un espacio visible entre ellos.

Los factores que intervienen en su aparición serían causados por la succión del dedo, chupete, onicofagia, respiración oral, por empujar los dientes con la lengua, deglución infantil o causas genéticas o hereditarias, provocando alteraciones estéticas, dificultad para comer y masticar, problemas respiratorios, alteraciones en el habla y en la articulación temporomandibular (ATM)…

Prevenir e informar en el ámbito escolar y familiar es la mejor manera de evitar los problemas que se derivan de la presencia de una mordida abierta.

Actualmente se dan gran cantidad de casos de maloclusiones que comienzan en edades de entre 8 y 10 años. Pueden presentarse en diferentes grados, causadas principalmente por hábitos de deglución atípica y respiración bucal. Para solucionarlo se precisa de un tratamiento interdisciplinar de corrección con aparatología ortopédica del ortodoncista y trabajo logopédico temprano para evitar problemas de desarrollo dental.

El tratamiento combinado consiste en:

En una primera fase ha de realizarse la valoración y consulta con los especialistas ORL (Otorrinolaringología) y odontopediatra con el fin de obtener un correcto diagnóstico que nos garantice un tratamiento eficaz.

Tras la exploración facial, el logopeda realizará un tratamiento de Terapia Miofuncional consistente en una primera parte de ejercicios de respiración y praxias para cambiar el incorrecto patrón respiratorio y tonificar la lengua, labios y mandíbulas e ir consiguiendo eliminar los citados hábitos para evitar el empeoramiento de la mordida, contribuyendo así a la corrección y mantenimiento en colaboración con el tratamiento ortodóncico (antes, durante y después de éste, para conseguir resultados óptimos).

El siguiente paso nos lleva a la articulación de los fonemas que más cuestan de pronunciar, como la /l/, /rr/ y los sinfones líquidos y vibrantes, ya que normalmente este tipo de niños suele tener la lengua baja y les cuesta levantarla. Se comienza con ejercicios de correcta posición lingual, repetición de sílabas y combinación de éstas con el mismo punto de articulación para una correcta discriminación fonética. También se ejercitará con repetición de palabras, frases y onomatopeyas con el fonema, para finalizar con la integración de éste al lenguaje cotidiano.

Este tratamiento combinado es eficaz y puede ser aplicado a personas de todas las edades, sin embargo es cierto que cuanto más joven sea el paciente el problema presenta menos complicaciones para ser intervenido y solucionado.

Carmen Medina
Logopeda de Centros Ortofón
Área de Logopedia

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